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domingo, 14 de octubre de 2012

TRABAJA EN CONOCERTE

Durante la semana el niño había estado persiguiendo literalmente al padre por toda la casa con su tablero de parchís debajo del brazo. Quería que el hombre se sentara con él a cumplir su promesa de jugar una partida para estrenar el nuevo tablero que le habían regalado para su cumpleaños.
  -Ahora no puedo, Huguito- le había dicho el padre más de una vez-, tendremos que esperar al fin de semana...
  Por eso el sábado, apenas se levantó, Hugo vio a su padre sentado en el escritorio, y corrió a su cuarto a buscar el tablero todavía sin estrenar.
  -Hoy es fin de semana, ¿no, papi?- preguntó el pequeño.
  -Sí, hijito- reconoció el padre-, pero ahora tengo que terminar un trabajo atrasado. Pídele a tu madre que juegue contigo...
  -No, no- protestó la pulga de seis añitos-. Tú me prometiste...
  -Es verdad. Pero en este momento tengo otras cosas más urgentes que atender...
  -¿Y cuándo vas a terminar de atender esas cosas?
  -Dentro de dos horas- dijo el padre exagerando, con la intención de desanimarlo.
  -¡Buf!...- dijo el niño, y dándose la vuelta salió de la habitación.
La aguja grande había alcanzado a la pequeña justo cuando ésta llegaba al número 12, y eso, según le dijo su madre, significaba que habían pasado exactamente dos horas.
  -¿Jugamos ahora, papi?
  -No, hijo. Lo siento. Todavía no he terminado con mis cosas...
  -Pero tú me dijiste que dentro de dos horas... Eso es mentir.
  -No seas así, Huguito, tengo trabajo pendiente.
  El niño ya empezaba a dejar escapar un par de lágrimas, cuando su padre tuvo una idea. Cogió de su escritorio una revista que mostraba en la tapa un colorido mapa del mundo con división política.
  -Mira, hijito, te voy a proponer un juego- le dijo  mientras arrancaba la hoja y buscaba en el cajón de su escritorio un par de tijeras.
  El hombre hizo varios cortes, transformando la hoja en un montón de papeles de forma irregular.
  -Esto es un rompecabezas... Un puzle como lo llamas tú. El juego consiste en montar el mapa del mundo poniendo cada país en su sitio- dijo el padre-. Cuando termines de montar el mundo jugaremos al parchís.

El padre sabía que, sin tener idea de cómo era el planisferio, el niño tardaría más de una hora en montarlo y que eso los llevaría hasta el almuerzo. Después de su siesta, quizá podría finalmente sentarse a jugar con su hijo, como le había prometido.
  Otra vez resoplando, pero intuyendo que si no aceptaba esas condiciones no habría parchís, el jovencito cogió los papeles que su padre le daba y se fue a su cuarto.
  Pasaron cinco minutos, quizá seis, cuando Huguito entró en la habitación con el mapa del mundo perfectamente montado.
  Cada país en su sitio y toda la hoja pegada con cinta adhesiva.
  -Ya está, papi. ¿Ahora vamos a jugar al parchís?
  El padre sonrió confuso.
  -¿Pero cómo lo has hecho?- preguntó examinando el perfecto resultado-. Si tú nunca has visto un mapa del mundo, ¿cómo lo has montado tan rápido?
  -No, papi... Yo nunca había visto un mapa del mundo como éste... Cuando lo recortaste yo vi que en el otro lado de la hoja había una foto de un hombre. Entonces, al llegar a mi cuarto, di la vuelta a los papelitos y coloqué las partes del señor, una al lado de la otra. Fue fácil. Cuando terminé de acomodar al hombre, el mundo se acomodó solo.

Jorge Bucay

domingo, 22 de julio de 2012

QUIERO


Quiero que me oigas sin juzgarme.
Quiero que opines sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí sin exigirme.
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides sin anularme.
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces sin asfixiarme.
Quiero que me animes sin empujarme.
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas sin mentiras.
Quiero que te acerques sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, 
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas que hoy, hoy puedes contar conmigo.
Sin condiciones.

Jorge Bucay

sábado, 19 de mayo de 2012

REBELIÓN

Y de pronto, el timbre sonó.
-¿Estás ahí?-escuché-. ¡Es la hora!
-Ya voy-contesté automáticamente.
-Ya es tarde. Abre la puerta.


Estaba harto.


Pensé en agarrar el martillo y hacerlo...
Con un poco de suerte podría, de un solo golpe, terminar con el incesante martirio.


Sería maravilloso.
                  No más controles...
                                         No más urgencias...
                                                                ¡No más cárcel!


Tarde o temprano se enterarían de lo que hice...
Tarde o temprano alguien se animaría a imitarme...
Y después, quizá otro...
Y otro...
Y muchos otros ganarían coraje.


Una reacción en cadena que permitiría terminar para siempre con la opresión.
Deshacernos definitivamente de ellos.
Deshacernos de ellos en todas sus formas...


Pronto me di cuenta de que mi sueño era imposible.
Nuestra esclavitud parece ser, a la vez, nuestra única  posibilidad...
Nosotros hemos creado nuestros carceleros, y, ahora, sin ellos, la sociedad no existiría.


Es necesario que lo admita...


¡Ya no sabríamos vivir sin relojes!

Jorge Bucay

LA TRISTEZA Y LA FURIA

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar,o quizá donde los hombre transitan eternamente sin darse cuenta...


En un reino mágico donde las cosas no tangibles se vuelven concretas...


Había una vez...


un estanque maravilloso.


Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
  Hasta aquel estanque mágico y transparente se acercaron la tristeza y la furia para bañarse en mutua compañía.
  Las dos se quitaron sus vestidos y , desnudas, entraron en el estanque.
  La furia, que tenía prisa (como siempre ocurre a la furia), urgida- sin saber por qué-, se bañó rápidamente y , más rápidamente aún salió del agua...
  Pero la furia es ciega o, por lo menos, no distingue claramente la realidad. Así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, el primer vestido que encontró....
  Y sucedió que aquel vestido no era suyo, sino de la tristeza...
  Y así, vestida de tristeza, la furia se fue.


Muy calmada, muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y, sin ninguna prisa-o, mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo-, con pereza y lentamente, salió del estanque.
  En la orilla se dio cuenta de que su ropa ya no estaba.
  Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo.Así que se puso la única ropa que había junto al estanque: el vestido de la furia.


Cuentan que, desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada. Pero si nos damos tiempo para mirar bien, nos damos cuenta de que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad, está escondida la tristeza.


Jorge Bucay

jueves, 9 de febrero de 2012

EL DETECTOR DE MENTIRAS













Si te molesta que te mientan al igual que a mí lee lo siguiente:


Según Jorge Bucay no es lo mismo decir la verdad que no mentir: "Decir la verdad o no es independiente del hecho de mentir". Para ello nos deleita con uno de sus cuentos y este es el siguiente:


    Hace muchos años, cuando apareció en el mundo el detector de mentiras, todos los abogados y estudiosos de la conducta humana estaban fascinados. El aparato se basa en una serie de sensores que detectan las variaciones fisiológicas de la sudoración, contracturas musculares, variaciones de pulso, temblores y movimientos oculares que se producen en cualquier individuo mientras miente.
    En aquel entonces, las experiencias con la "máquina de la verdad", como se la llegó a llamar, proliferaban por doquier.
    Un día, a un abogado se le ocurrió una investigación muy particular. Trasladó la máquina al hospital psiquiátrico  de la ciudad y sentó en él a un internado: J.C.Jones. El señor Jones era un psicótico, y en su delirio aseguraba que era Napoleón Bonaparte. Quizá por haber estudiado historia, conocía a la perfección la vida de Napoleón y enunciaba con exactitud y en primera persona pequeños detalles de la vida del Gran Corso, en secuencia lógica y coherente.
    Los médicos sentaron al señor J.C. ante el detector de mentiras y, tras una rutina de calibración, le preguntaron: "¿Es usted Napoleón Bonaparte?".
    El paciente pensó durante un instante y después contestó: "¡No! ¿Cómo se le ocurre? Yo soy J.C.Jones".
    Todos sonrieron, excepto el operador del detector de mentiras, que informó de que el señor Jones ¡estaba mintiendo!
    La máquina demostró que cuando el paciente decía la verdad (es decir, cuando afirmaba se el señor Jones), estaba mintiendo... porque él creía que era Napoleón.


"Si hay un problema con las mentiras, lo tiene el mentiroso"
"Nadie tiene más posibilidades
 de caer en un engaño que aquel para quien la mentira
 se ajusta a sus deseos"

Jorge Bucay

miércoles, 25 de enero de 2012

DÉJAME QUE TE CUENTE...

Hay que saber qué cosas prevalecen sobre otras en la vida.
Es más importante sentir que pensar ,
 hacer que planificar ,
 ser que tener ,
 presente que pasado o futuro .

Deberías saber que no "deberías" nada en absoluto .


Jorge Bucay


martes, 24 de enero de 2012

JORGE BUCAY

Jorge Bucay es un psicodramatista, terapeuta gestáltico y escritor argentino. Nació en Buenos Aires en 1949. Se graduó como médico en 1973, en la Universidad de su ciudad natal, y se especializó en enfermedades mentales.Actualmente, su tarea como ayudador profesional, como él se define, se divide entre sus conferencias de docencia terapéutica, que dicta desde hace varios años viajando por el mundo, y la difusión de sus libros, herramientas terapéuticas según el autor.Se autodefine como “ayudador profesional" ya que, mediante sus conferencias y sus libros, ofrece herramientas terapéuticas.Considera que la recuperación de los cuentos como forma de comunicación se inscribe en un movimiento de rescate de los valores tradicionales y que la sociedad es culpable de los problemas del individuo sólo hasta que este se vuelve adulto. «Yo trabajo sobre la idea aduéñate de tu vida, lo que tienes es tu responsabilidad. Creo que el mundo no es un lugar para competir, sino para compartir, y una condición necesaria es mirarse a uno mismo».
En 2005 fue acusado de que la quinta parte de su libro "Shimriti", incluía pasajes copiados de un texto escrito por Mónica Cavallé, aunque el afirmara luego que fue "un error absolutamente involuntario" a la hora de citar las fuentes.Las obras de Jorge Bucay se han convertido en best sellers en España y en muchos países de habla hispana siendo además traducidas a diecisiete lenguas. Algunos de los más relevantes son Cartas para ClaudiaDéjame que te cuenteCuentos para pensarAmarse con los ojos abiertos y la novela El candidato.
Una de las cosas más importantes de la obra de Jorge Bucay es sin duda, su lenguaje coloquial totalmente comprensible y ligero que va llevando de la mano al lector a profundizar en si mismo, a ir poco a poco encontrando respuestas sobre el comportamiento y el razonamiento humano y ampliando los horizontes del pensamiento para lograr entender mejor la vida misma, para de esta manera, poder cambiar la apreciación de las cosas y en consecuencia ir modificando nuestra propia vida para lograr vivir en paz y por ende ser mas felices. 

PD: No he puesto ningún enlace en los títulos de los libros porque prefiero que los busquéis vosotros mismos y si es posible leáis alguno/s de ellos.

miércoles, 4 de enero de 2012

Neurósis

El ser humano libre y que se conoce a sí mismo es generoso,solidario,amable y capaz de disfrutar por igual del dar y del recibir.Por lo tanto, cada vez que te encuentres con aquellos que se miran el ombligo,no los odies:ya bastantes problemas deben tener consigo mismos.Cada vez que te descubras en actitudes mezquinas,ruines o pequeñas, aprovecha para preguntarte qué te está pasando.Te garantizo que en algún lugar erraste el rumbo.
Un neurótico no necesita un terapeuta que le cure
ni un padre que le cuide.
Todo lo que necesita
es un maestro que le muestre
en qué punto del camino se perdió
Jorge Bucay